Este año me han enseñado que cuando una persona aprende algo, es porque ha cambiado.
Yo este año he cambiado, soy una persona diferente a cómo lo empecé. Soy alguien distinto. He aprendido muchísimo.
¿Qué te ha hecho feliz hoy?
Siéntate si no lo estás aún. Aclárate los ojos. Respira profundamente. Despeja la mente. Da un trago a la cerveza. Pasa tu lengua por tus labios. Empieza a leer. No temas si disfrutas y no te cortes si lo aborreces. No dudes en criticarme y menos aún si lo que quieres es adularme. Llora si es lo que necesitas. Ríe si he conseguido algo tan difícil. Llega hasta el final y por favor, vuelve.
Cuantos tenéis razón...
Hace muchísimo que no escribo aquí...
Una persona me dijo hace algún tiempo que sólo escribo cuando estoy depre. Tiene razón. Escribo mejor y para que voy a escribir cuando estoy contento, si escribo peor. Consiste en darle calidad al blog, no en conseguir que esto sea aburrido, vacío, insignificante o lo que es peor, estúpido.
Hoy desde luego no estoy depre, quizás pensativo, pero no depre. Y no creo que pueda conseguir que mi entrada tenga una historia, o un hilo conductor, he venido a hablar.
Hay gente que hace la valoración de su año en nochevieja. 31 de diciembre. Yo siempre, todos los años lo hago por estas fechas. Al cambiar de curso escolar. Me parece más fácil, menos dolorosa y en un momento mucho más tranquilo. Supongo que es por la situación de escolar que he vivido hasta hoy. El año pasado en octubre empezaba el barnetegi. Hace dos, un par de cursos. Hace tres, un máster. Y este año, este año empiezo trabajando y estudiando. Todo a la vez. El trabajo sé que durará tres meses y quién sabe. El máster es todo el año y hasta junio, tengo clases a las que acudir, gente nueva que conocer.
Supongo que cuando ordene mi vida y consiga estar estable. La valoración la haré en otro momento, o ni siquiera la haré. Pero hasta hoy, en este mismo instante en el cual estoy valorando que ha cambiado en mí desde el año pasado, siento que no puedo evitar pasar por este momento. Soy rápido, tampoco pido demasiado. Miro mis actos, los que más me han impactado, dolido o cambiado. Me veo hace un año, me veo hoy y así decido si el año ha sido bueno y si estoy mejor.
Hace un año un amigo me decía que sería un año bueno, un año feliz. Joder y tenía razón. Tenía mucha razón. QUién lo diría. Si analizaramos todo lo que ha pasado, pero de verdad, todas las expectativas que tenía y lo que ha pasado, podría tirarme por el balcón porque nada, nada ha salido como realmente me hubiera gustado:
Hace un año estabamos en Conil. Unas vacaciones que empezaron perfectas pero acabaron con tensiones que aún, no hemos conseguido solucionar. Unas tensiones que todos sabemos que existen pero que nadie se preocupa en solucionar y con las que convivimos todos.
Este año que acaba he perdido a dos amigas muy importantes. Primero una y luego la otra, suponiendo en mi vida sobre todo con la primera momentos muy malos, crisis que ha habido que superar y análisis muy duros de qué soy y quién quiero ser. Pérdida de una amistad después de que hace un año, me autoconvenciera de que iba a ser mejor amigo, iba a cambiar, iba a saber hacerlo bien.
0 trabajo en todo un año. Nada. Un par de cursos, clases particulares pero trabajo serio nada.
La imposibilidad de hacer vacaciones este año, de no conseguir cumplir esos pequeños sueños que tenía. Bien por tema trabajo, bien por tema estudios, bien por tema incertidumbre.
Y diréis, entonces porque ha sido un buen año?
Estoy contento, ahora mismo estoy sonriente, contento y eso es porque haya pasado lo que haya pasado, estoy aprendiendo a hacerme feliz a mi mismo, estoy aprendiendo a evadirme de los problemas ajenos y de otros para poder vivir bien y feliz. He madurado, he aprendido que las personas que no están, no deben de estar. He aprendido que las cosas no son para siempre. Y que algo que hoy no esta, mañana puede no estar y pasado puede volver a estar. He aprendido que yo tengo la llave de mi futuro y mi felicidad.
A por otro año. Con dos cojones.
Una persona me dijo hace algún tiempo que sólo escribo cuando estoy depre. Tiene razón. Escribo mejor y para que voy a escribir cuando estoy contento, si escribo peor. Consiste en darle calidad al blog, no en conseguir que esto sea aburrido, vacío, insignificante o lo que es peor, estúpido.
Hoy desde luego no estoy depre, quizás pensativo, pero no depre. Y no creo que pueda conseguir que mi entrada tenga una historia, o un hilo conductor, he venido a hablar.
Hay gente que hace la valoración de su año en nochevieja. 31 de diciembre. Yo siempre, todos los años lo hago por estas fechas. Al cambiar de curso escolar. Me parece más fácil, menos dolorosa y en un momento mucho más tranquilo. Supongo que es por la situación de escolar que he vivido hasta hoy. El año pasado en octubre empezaba el barnetegi. Hace dos, un par de cursos. Hace tres, un máster. Y este año, este año empiezo trabajando y estudiando. Todo a la vez. El trabajo sé que durará tres meses y quién sabe. El máster es todo el año y hasta junio, tengo clases a las que acudir, gente nueva que conocer.
Supongo que cuando ordene mi vida y consiga estar estable. La valoración la haré en otro momento, o ni siquiera la haré. Pero hasta hoy, en este mismo instante en el cual estoy valorando que ha cambiado en mí desde el año pasado, siento que no puedo evitar pasar por este momento. Soy rápido, tampoco pido demasiado. Miro mis actos, los que más me han impactado, dolido o cambiado. Me veo hace un año, me veo hoy y así decido si el año ha sido bueno y si estoy mejor.
Hace un año un amigo me decía que sería un año bueno, un año feliz. Joder y tenía razón. Tenía mucha razón. QUién lo diría. Si analizaramos todo lo que ha pasado, pero de verdad, todas las expectativas que tenía y lo que ha pasado, podría tirarme por el balcón porque nada, nada ha salido como realmente me hubiera gustado:
Hace un año estabamos en Conil. Unas vacaciones que empezaron perfectas pero acabaron con tensiones que aún, no hemos conseguido solucionar. Unas tensiones que todos sabemos que existen pero que nadie se preocupa en solucionar y con las que convivimos todos.
Este año que acaba he perdido a dos amigas muy importantes. Primero una y luego la otra, suponiendo en mi vida sobre todo con la primera momentos muy malos, crisis que ha habido que superar y análisis muy duros de qué soy y quién quiero ser. Pérdida de una amistad después de que hace un año, me autoconvenciera de que iba a ser mejor amigo, iba a cambiar, iba a saber hacerlo bien.
0 trabajo en todo un año. Nada. Un par de cursos, clases particulares pero trabajo serio nada.
La imposibilidad de hacer vacaciones este año, de no conseguir cumplir esos pequeños sueños que tenía. Bien por tema trabajo, bien por tema estudios, bien por tema incertidumbre.
Y diréis, entonces porque ha sido un buen año?
Estoy contento, ahora mismo estoy sonriente, contento y eso es porque haya pasado lo que haya pasado, estoy aprendiendo a hacerme feliz a mi mismo, estoy aprendiendo a evadirme de los problemas ajenos y de otros para poder vivir bien y feliz. He madurado, he aprendido que las personas que no están, no deben de estar. He aprendido que las cosas no son para siempre. Y que algo que hoy no esta, mañana puede no estar y pasado puede volver a estar. He aprendido que yo tengo la llave de mi futuro y mi felicidad.
A por otro año. Con dos cojones.
Voy a ser fuerte
Hay cosas en la vida que no merecen un premio, que no tienen mérito. Trabajo que hay que hacer en privado, internamente, sin hacer ruido, sin los halagos de nadie, ni el reconocimiento de ninguno de tus amigos o conocidos.
Pero cuando surge la decisión de ser fuerte, de hacer tu trabajo, hay que tomar una decisión. O ser cobarde, dejarse llevar como siempre, recordar los errores ya cometidos, poner las canciones que te hacen sentirte débil o como digo, ser fuerte, callar, no decirselo a nadie, no hacer ruido y superarlo.
Creo que ya es hora de la segunda opción. Ya es hora de ser valiente. Ya es hora de vivir.
"Hoy voy a decirlo, cuanto me amo. Tu ya no puedes, hacerme daño."
Autodestrucción
Antes de nada, me gustaría que cada persona que entre a leer esto que digo, intente dejar su huella. De una manera u otra. Pero me haga saber que lee, que entiende o que no, pero que tengo quien escucha.
No soy una persona corriente. Bastante más negativo de lo habitual, mucho más salido, definitivamente más peludo... No soy de los que ven las series y simplemente se ríen, o disfrutan o se emocionan. Desgrano cada palabra, cada gesto y cada sentimiento y por supuesto, me identifico siempre con una situación, con un personaje. Esto provoca que en la serie más hilarante posible, siempre encuentre esa canción, esa frase, ese sentimiento o ese momento con el que me identifico y con el que agacho la mirada, pienso en imposibles y me autodestruyo.
Hace unas pocas semanas empecé a ver Californication. El argumento de la serie es la autodestrucción del personaje. Hank Moody es un hombre que lo tiene todo, pero que a la vez, no tiene nada. Evidentemente, salvando las distancias, no puedo parar de encontrar elementos similares entre ambos. Y por ello, llevo un tiempo pensando en que soy una persona autodestructiva.
Una persona me dijo una vez que me gustaba estar triste, me gustaba estar mal. Disfrutas cuando estás triste. Prefieres llorar y contarlo que reir aunque nadie lo sepa. Y por supuesto, tenía toda la razón. Me es imposible encadenar dos buenos días seguidos. Dos sonrisas, dos grandes momentos. Y me es imposible simplemente porque no quiero.
Todos tenemos nuestros defectos, nuestros problemas con el mundo, nuestros malos momentos pero... se es feliz y se tiene una vida sana cuando esos momentos aparecen, surgen, ocurren, pero nada más. Simplemente llegan, se sufren y se van. Sin embargo, a cada mal momento le sigue una reflexión. Porqué? Cómo? Qué he hecho? Cuándo? Cómo evitarlo? Y se aprende. En mi caso aprendo, por supuesto, pero aprendo a saber, de dónde sale ese dolor, cómo encontrarlo y cómo hacer que duela.
Hay personas en mi vida con las que he seguido día tras días sólo para autodestruirme. La masturbación es otra de las cosas que también me autodestruye. La comida. Las noches en un ordenador. La vergüenza en un bar. La dependencia de otros. La poca confianza familiar.
Alguno pensará que estoy loco. Autodestrucción? Porque sigue? Quizás es la única manera que he encontrado o encontré en su momento para llamar la atención, para ser especial, para ser distinto, para sobresalir ante los demás. Ojalá pasara desapercibido...
FINAL
Me acuerdo del 1 de octubre de 2011. Estaba nervioso, joder que si estaba nervioso. Con 23 años, aisss, los 23, me metía en un coche de camino a Lazkao. Había sido un verano intenso, con sus más y sus menos, pero especial, diferente y sin embargo empezaba un nuevo curso.
El 1 de octubre empezaba el barnetegi. Iba a pasar un mes para perfeccionar mi euskera. Me acuerdo que en ese momento no estaba bien con una persona con la que acabe fatal. Me acuerdo que venía de unas buenas vacaciones, las primeras con mis amigos. Me acuerdo que tenía dinero, y bastantes esperanzas en volver a entrar en el mundo laboral.
En 4 días, acaba todo este año. Largo, estrés, mil cosas en la cabeza, decisiones difíciles, decisiones muy fáciles. Mañana me dan la nota del último exámen por el que puedo pelear. Si es aprobado, tendré el oral el viernes, si es suspendido se acabó. Un año el de 2011-2012 en el que he perdido dos personas. Nunca sabré hasta que punto voy a echarlas de menos. Pero ni la una, ni la otra se merecen tenerme a su lado, por lo que mi conciencia está toltamente tranquila. He aprendido muchísimo. De mis padres, de mi familia, de cómo tratar momentos difíciles. He aprendido a vivir con estrés. A vivir en soledad, teniendo que buscarme mi propio camino, teniendo que salir sólo de las situaciones difíciles. He aprendido a soñar y a tener los pies en el suelo. He aprendido a querer a gente nueva y a levantarme después de caerme.
El viernes acbaa todo. Prácticas, curro, exámenes. Aun así, empieza algo nuevo. aunque muchas decisiones ya han sido tomadas hay que materializar el futuro. Materializar todo lo decidido, lo pensado y tirar hacia delante. En un verano que se presenta imprevisible. Quizás trabaje, quizás vaguee, quizás vaya a algún festival (hay fechas muy muy señaladas). Pero la verdad, lo afronto con muchas ganas y muchas ilusión. Porque puede que ya haya sufrido demasiado. Puede que haya conseguido aprender. Puede que sea el mejor verano que he vivido. Puede que me esfuerce, para que todas esas personas nuevas que están apareciendo, no se vayan nunca.
FIN DE CURSO
Suscribirse a:
Entradas (Atom)