Siéntate si no lo estás aún. Aclárate los ojos. Respira profundamente. Despeja la mente. Da un trago a la cerveza. Pasa tu lengua por tus labios. Empieza a leer. No temas si disfrutas y no te cortes si lo aborreces. No dudes en criticarme y menos aún si lo que quieres es adularme. Llora si es lo que necesitas. Ríe si he conseguido algo tan difícil. Llega hasta el final y por favor, vuelve.

Autodestrucción

Antes de nada, me gustaría que cada persona que entre a leer esto que digo, intente dejar su huella. De una manera u otra. Pero me haga saber que lee, que entiende o que no, pero que tengo quien escucha. 

No soy una persona corriente. Bastante más negativo de lo habitual, mucho más salido, definitivamente más peludo... No soy de los que ven las series y simplemente se ríen, o disfrutan o se emocionan. Desgrano cada palabra, cada gesto y cada sentimiento y por supuesto, me identifico siempre con una situación, con un personaje. Esto provoca que en la serie más hilarante posible, siempre encuentre esa canción, esa frase, ese sentimiento o ese momento con el que me identifico y con el que agacho la mirada, pienso en imposibles y me autodestruyo. 

Hace unas pocas semanas empecé a ver Californication. El argumento de la serie es la autodestrucción del personaje. Hank Moody es un hombre que lo tiene todo, pero que a la vez, no tiene nada. Evidentemente, salvando las distancias, no puedo parar de encontrar elementos similares entre ambos. Y por ello, llevo un tiempo pensando en que soy una persona autodestructiva. 

Una persona me dijo una vez que me gustaba estar triste, me gustaba estar mal. Disfrutas cuando estás triste. Prefieres llorar y contarlo que reir aunque nadie lo sepa. Y por supuesto, tenía toda la razón. Me es imposible encadenar dos buenos días seguidos. Dos sonrisas, dos grandes momentos. Y me es imposible simplemente porque no quiero. 

Todos tenemos nuestros defectos, nuestros problemas con el mundo, nuestros malos momentos pero... se es feliz y se tiene una vida sana cuando esos momentos aparecen, surgen, ocurren, pero nada más. Simplemente llegan, se sufren y se van. Sin embargo, a cada mal momento le sigue una reflexión. Porqué? Cómo? Qué he hecho? Cuándo? Cómo evitarlo? Y se aprende. En mi caso aprendo, por supuesto, pero aprendo a saber, de dónde sale ese dolor, cómo encontrarlo y cómo hacer que duela. 

Hay personas en mi vida con las que he seguido día tras días sólo para autodestruirme. La masturbación es otra de las cosas que también me autodestruye. La comida. Las noches en un ordenador. La vergüenza en un bar. La dependencia de otros. La poca confianza familiar. 

Alguno pensará que estoy loco. Autodestrucción? Porque sigue? Quizás es la única manera que he encontrado o encontré en su momento para llamar la atención, para ser especial, para ser distinto, para sobresalir ante los demás. Ojalá pasara desapercibido... 

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