Siéntate si no lo estás aún. Aclárate los ojos. Respira profundamente. Despeja la mente. Da un trago a la cerveza. Pasa tu lengua por tus labios. Empieza a leer. No temas si disfrutas y no te cortes si lo aborreces. No dudes en criticarme y menos aún si lo que quieres es adularme. Llora si es lo que necesitas. Ríe si he conseguido algo tan difícil. Llega hasta el final y por favor, vuelve.

Hay veces...

"...que no puedes contar como te sientes realmente, no porque no sepas el por qué, no porque no confies en quien te escucha, no porque no sepas lo que quieres, pero si porque no hay palabra alguna que pueda definirlo..."

He robado estas palabras de un blog que sigo desde hace un par de semanas... pueden percibir perfectamente una de las cosas que siento más a menudo de lo que me gustaría. 

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