Siéntate si no lo estás aún. Aclárate los ojos. Respira profundamente. Despeja la mente. Da un trago a la cerveza. Pasa tu lengua por tus labios. Empieza a leer. No temas si disfrutas y no te cortes si lo aborreces. No dudes en criticarme y menos aún si lo que quieres es adularme. Llora si es lo que necesitas. Ríe si he conseguido algo tan difícil. Llega hasta el final y por favor, vuelve.

Comenzamos...

Día caluroso en tu ciudad natal. De ese calor que penetra dentro de la piel y no se despega. Te sientes pesado y agotado. Sudas. Sudas mucho. Levantas la cabeza y te dsipones a realizas tus que haceres.


Supongo que es mi forma de expresarme. Hacer mis vivencias de todos, compartirlas para intentar hacer que éstas sean públicas, compartidas, intentar hacer sentir al resto, igual que me siento yo. Pero esa fue otra época, y quizás, aunque os prometo que quedarán grandes resquicios de mi antiguo yo escritor, deba cambiar el rumbo y enfocar este nuevo blog de otra forma más impersonal, más fría y más sensata. Esconder el gran yo, para sacar a la luz ese yo cabal, que existe, y que puede realizar muchas reflexiones.

Hay quien prefiere hacer promesas, hay quien ni siquiera se presenta para acudir directamente con su primer escrito. Yo prefiero presentarme.


Hola. Me llamo X. Qué importa eso. Soy de X, tampoco tiene demasiada importancia. Tengo 23 años.

Diré que soy un ser anormal, fuera de lo común. Descontento con muchas de las cosas que ocurren a mi alrededor. Abrumado por la desconfianza del mundo, por el egoísmo de este y el egocentrísmo de las personas que lo habitan. Soy pesimista. No conozco demasiadas personas buenas. Y las pocas buenas que conozco, no siempre saben serlo. Disfruto de cada minuto de mi vida, de cada minuto de las personas que me rodean, pero cuando me quedo solo, pienso en todas las cosas que no supieron darme. Puedo dar la sensación de débil, pero estar apartado ha hecho que aprenda de los errores del resto y haya decidido no cometerlos. Soy feliz, creéme, porque qué es la felicidad en una sociedad que tanto pide, y tan poco da.

Quizás pienses que no valgo la pena, pero te prometo, que si te quedas, puedo enseñarte muchas cosas. Al fin y al cabo, soy el mejor.

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